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jueves, 18 de diciembre de 2025

Disfagia, alteraciones orofaciales y salud oral: una relación clínica frecuentemente olvidada; el papel del logopeda en el ámbito sociosanitario.






En el ámbito de la geriatría, la neurología y la atención residencial, la disfagia y las enfermedades periodontales suelen abordarse como problemas independientes. Sin embargo, en la práctica clínica cotidiana, especialmente en personas mayores y en pacientes con enfermedades neurodegenerativas, ambas realidades aparecen estrechamente vinculadas.

Desde mi  experiencia en la atención clínica en esta población, me encuentro con una alta frecuencia: pacientes con disfagia  que presentan  un deterioro progresivo de la salud oral, manifestado en gingivitis persistente, enfermedad periodontal, halitosis, dolor oral y dificultad creciente para una alimentación adaptada y segura. Este fenómeno no responde a una única causa, sino a una suma de factores funcionales, neuromusculares y organizativos que conviene analizar.

Creo que se hace necesario visibilizar esta relación, describir sus mecanismos y subrayar la importancia de la higiene oral como parte esencial del abordaje de la disfagia, sin plantear relaciones causales directas, sino relaciones bidireccionales y contribuciones clínicas e inflamatorias  observadas.



Relación entre disfagia y salud oral

La disfagia implica una alteración de la función orofaringea que afecta no solo al acto de tragar, sino también a la masticación, la sensibilidad oral, el control lingual, la salivación y la coordinación neuromuscular.

Estas alteraciones se contemplan, además, dentro de  un contexto funcional que favorece el deterioro de la salud oral:
- Alteración masticatoria y menor autolimpieza fisiológica
- Pérdida dentaria parcial o total
- Uso inadecuado o retirada prolongada de prótesis dentales
- Disminución de saliva (hiposalivación) o exceso de salivación mal gestionada
- Hipotonía, rigidez o descoordinación orofacial
- Dificultad para realizar higiene oral autónoma
- Dependencia de cuidadores con escasa formación específica
- Evitación de la higiene profunda por miedo a aspiraciones

Todo ello conduce a una mayor carga bacteriana oral, inflamación gingival persistente y progresión de patología periodontal.


La higiene oral en pacientes con disfagia: un punto crítico

En pacientes con disfagia, la higiene oral suele verse comprometida por múltiples motivos: miedo del cuidador a provocar atragantamientos, rechazo del paciente, limitación de apertura bucal, hipersensibilidad oral o falta de pautas claras en el entorno residencial.

Como consecuencia, la higiene se vuelve superficial o irregular, favoreciendo la acumulación de placa bacteriana, restos alimentarios y secreciones.

Conviene insistir en que la higiene oral no es un aspecto estético, sino una intervención funcional, preventiva y de salud global. En pacientes con disfagia, una boca mal cuidada no solo empeora la deglución, sino que incrementa el riesgo de inflamación crónica y de complicaciones infecciosas.

Una valoración oral básica debería formar parte del abordaje habitual de cualquier paciente con disfagia. No sustituye a la valoración odontológica, pero permite detectar riesgos y decidir derivaciones.

Aspectos mínimos a observar:

- Estado de las encías: enrojecimiento, inflamación, sangrado
- Presencia de placa bacteriana o restos alimentarios
- Movilidad dentaria o dolor
- Estado de las prótesis: ajuste, uso real o retirada prolongada
- Cantidad y calidad de saliva
- Dolor oral referido o conductual
- Apertura bucal y tolerancia al contacto
- Tono, movilidad y coordinación lingual, labial y mandibular
- Capacidad de colaboración del paciente

Esta evaluación permite identificar situaciones de riesgo que a menudo pasan desapercibidas en la rutina asistencial y que han de atenderse. La salud oral requiere un trabajo interdisciplinar real, especialmente en población dependiente. Las medidas deben adaptarse a la capacidad funcional del paciente:


- Higiene oral diaria supervisada
- Cepillado adaptado (manual o eléctrico según tolerancia)
- Limpieza lingual regular
- Hidratación oral adecuada
- Uso prudente de colutorios
- Retirada, limpieza y correcto almacenamiento de prótesis
- Higiene antes y después de las comidas
- Adaptación postural durante la higiene
- Ritmo lento, seguro y respetuoso

La higiene oral puede y debe integrarse como parte del trabajo terapéutico, no solo como una tarea asistencial. En este contexto, el papel del logopeda en centros sociosanitarios y residencias resulta fundamental, y sin embargo continúa siendo insuficientemente reconocido e incorporado de forma estructural.

El logopeda no interviene únicamente cuando existe una patología claramente establecida. Su trabajo abarca la prevención, la observación precoz, el abordaje funcional y la educación de los cuidados en personas mayores y dependientes, incluso antes de que aparezca una disfagia manifiesta.

La presencia del logopeda permite integrar la función orofacial, la deglución, la higiene oral y la formación a cuidadores dentro de un abordaje coherente y preventivo, evitando que estos aspectos queden relegados o se atiendan únicamente cuando ya existe una complicación.

 Clínica por patologías

- Parkinson: bradicinesia, rigidez, alteración de la salivación y dificultad para la higiene autónoma.
- Alzheimer y otras demencias: pérdida de iniciativa, rechazo y dependencia total.
- ELA: debilidad progresiva y pérdida de autonomía para la higiene oral.
- Ictus: asimetrías, alteraciones sensitivas y masticación unilateral.

En todas estas situaciones se observa una mayor prevalencia y gravedad de patología periodontal asociada.

La combinación de disfagia y mala salud oral incrementa la carga bacteriana orofaríngea, favoreciendo procesos inflamatorios locales y sistémicos. Sin establecer una relación causal directa, sí se reconoce su contribución al riesgo de aspiración bacteriana, neumonía aspirativa y deterioro del estado general.

La disfagia y la salud oral no pueden abordarse por separado. Las alteraciones orofaciales generan un contexto que favorece el deterioro periodontal, y este impacta directamente en la función, la salud y la calidad de vida.

La atención a la persona mayor y al paciente neurológico no puede limitarse a responder a la patología cuando esta ya está instaurada. En los centros residenciales, la dependencia y el envejecimiento conllevan cambios funcionales progresivos que requieren una intervención especializada y continuada.

Incorporar al logopeda de forma estable en los equipos sociosanitarios no es una opción, sino una necesidad clínica, para abordar la función orofacial, la disfagia, la salud oral y la prevención de complicaciones. No estar presentes implica dejar sin atender procesos que afectan directamente a la dignidad y al bienestar de las personas.

                                                                                Elena Aurrecoechea Mariscal



BIBLIOGRAFIA

Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

Salud bucodental en las personas mayores.

https://www.segg.es

Documento divulgativo y clínico que aborda el estado de la salud oral en personas mayores, las dificultades de higiene en situación de dependencia y la relación entre deterioro funcional, institucionalización y patología bucodental.


Consejo General de Dentistas de España.

Guía de salud bucodental en personas mayores y pacientes dependientes.

https://www.consejodentistas.es

Guía práctica centrada en la higiene oral en personas mayores, pacientes dependientes y residentes en centros sociosanitarios. Describe problemas frecuentes como gingivitis, periodontitis, uso de prótesis y dificultades para la higiene diaria.


Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Documento de consenso sobre la atención a las personas mayores en situación de dependencia.

https://www.sanidad.gob.es

Documento marco que incluye aspectos relacionados con la atención integral en personas dependientes, señalando la importancia de la higiene, la prevención de complicaciones y la coordinación entre profesionales en el ámbito sociosanitario.


Sociedad Española de Logopedia, Foniatría y Audiología (AELFA-IF).

Intervención logopédica en la disfagia orofaríngea.

https://www.aelfa.org

Documento técnico que aborda la evaluación e intervención en disfagia orofaríngea, incluyendo aspectos funcionales del sistema orofacial y la necesidad de medidas de cuidado e higiene oral en estos pacientes.


Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA).

Enfermedad periodontal y salud general.

https://www.sepa.es

Publicaciones divulgativas y científicas en español que describen la enfermedad periodontal, la inflamación oral crónica y su impacto en la salud general, especialmente en población adulta y mayor.


SEGG & SEPA (colaboraciones y artículos divulgativos).

Salud oral en residencias y centros sociosanitarios.

https://www.segg.es

https://www.sepa.es





miércoles, 16 de julio de 2025

La logopedia: una cuestión de salud

 



La logopedia: una cuestión de salud

La logopedia es una disciplina sanitaria orientada a favorecer el bienestar integral de las personas a lo largo de toda su vida. Va mucho más allá de enseñar a hablar correctamente: trabaja sobre procesos neurológicos, fisiológicos, cognitivos y emocionales relacionados con la comunicación, el lenguaje, la voz, la audición, la deglución y la socialización.

Sin embargo, su reconocimiento dentro del sistema sanitario sigue siendo limitado, a pesar de la sólida evidencia científica que respalda su impacto positivo en la salud global.

Logopedia en la etapa neonatal

La intervención logopédica puede comenzar incluso antes del primer llanto. En las unidades neonatales, especialmente en bebés prematuros o con patologías congénitas, el logopeda evalúa y estimula funciones esenciales como la succión, la deglución y la coordinación oro-facial necesarias para la alimentación.

Pensemos en un bebé de semanas que no puede alimentarse por vía oral. Gracias a la intervención logopédica especializada, aprende a coordinar los movimientos de succión-deglución-respiración, reduciendo el riesgo de broncoaspiración, favoreciendo la nutrición y fortaleciendo el vínculo afectivo con su madre durante la alimentación.

Además, el logopeda acompaña también a las familias en estos primeros momentos, ayudándoles a comunicarse con sus bebés y a mantener el vínculo emocional, incluso en contextos hospitalarios hostiles.

Primera infancia: lenguaje, apego y desarrollo

En los primeros años de vida, el desarrollo del lenguaje es un marcador clave del neurodesarrollo. Las alteraciones en la adquisición del lenguaje oral y/o escrito pueden ser indicadoras de trastornos como el TDAH, los trastornos del espectro autista, los trastornos específicos del lenguaje, de la lectoescritura o del aprendizaje.

Estudios como los de Ortega et al. (2020) subrayan que una detección e intervención logopédica temprana mejora significativamente el pronóstico funcional, emocional y social del niño. Sin embargo, en la mayoría del territorio español, los logopedas siguen sin formar parte de los equipos públicos de pediatría ni de atención temprana hospitalaria.

En el entorno escolar: mucho más que rendimiento académico

Durante la etapa escolar, los problemas de comunicación afectan directamente al aprendizaje, la autoestima y la inclusión social. Dificultades en la comprensión lectora, en la expresión oral o escrita o en el uso social del lenguaje pueden condicionar de forma severa la trayectoria educativa y emocional de un niño.

Por ello, desde hace años, entidades como el Consejo General de Colegios de Logopedas (CGCL) y el Colegio Oficial de Logopedas del País Vasco (CLPV) reivindican la incorporación estable del logopeda en los centros escolares públicos. No se trata solo de atender al alumnado con necesidades específicas, sino de ofrecer una herramienta preventiva e inclusiva para toda la comunidad educativa.

En la adolescencia: identidad, expresión y salud mental

Durante la adolescencia, la comunicación se vuelve un eje crucial de la construcción de la identidad. Dificultades no tratadas en etapas anteriores pueden agravarse, afectando la expresión emocional, la participación social o incluso la salud mental. El logopeda también puede acompañar estos procesos, trabajando en habilidades conversacionales, voz, lectura, escritura o apoyo emocional vinculado a la autoimagen y la comunicación.

En el ámbito clínico: dignidad, autonomía y calidad de vida

En personas adultas y mayores con patologías neurológicas (ictus, traumatismos craneoencefálicos, ELA, Parkinson, Alzheimer...), la logopedia es clave para preservar funciones vitales como la alimentación, la comunicación o el habla.

El Institut Guttmann (2019) reconoce la intervención logopédica como esencial en la rehabilitación neurológica. En casos como la ELA, permite mantener por más tiempo la capacidad comunicativa y la seguridad al alimentarse, lo que tiene un impacto directo en la calidad de vida y la dignidad de la persona.

En enfermedades degenerativas como el Alzheimer, el trabajo del logopeda ayuda a ralentizar el deterioro del lenguaje, mantener conexiones emocionales con el entorno y favorecer la interacción social, todo ello desde una mirada centrada en la persona.

Logopedia en cuidados paliativos: cuando la palabra es lo último que queda

En contextos de final de vida, el logopeda acompaña para preservar la comunicación significativa en sus múltiples formas: una palabra, un gesto, una mirada, una elección. También colabora para mantener la capacidad de alimentarse, adaptando texturas y formas de ingesta para garantizar el confort y la autonomía hasta donde sea posible.

Escuchar un “te quiero”, elegir si beber un sorbo de agua o simplemente poder decir adiós... son gestos profundamente humanos que la logopedia puede sostener cuando otras funciones se apagan.


Una disciplina al servicio de la vida

Etapa de la vida

Intervención logopédica

Neonatal y primera infancia

Estimulación de la comunicación, alimentación segura, desarrollo del vínculo. Trastornos del desarrollo,  parálisis cerebral, síndromes y otras enfermedades raras

Edad escolar

Prevención del fracaso escolar, inclusión, comunicación, comprensión lectora, lenguaje, deglución ,voz

Adolescencia

Voz, dificultades de aprendizaje, apoyo emocional y social.

Edad adulta

Rehabilitación tras ictus o daño cerebral adquirido , afasias, disartria, disfagia, voz , enfermedades con afectación de la comunicación, deglución, voz.

Tercera edad

Disfagia, enfermedades neurodegenerativas, intervención paliativa.


A pesar de toda esta evidencia, la logopedia sigue teniendo escasa representación en el sistema sanitario público y en los centros de atención sociosanitaria. En la práctica, muchas familias deben recurrir a servicios privados para acceder a una atención que debería estar garantizada, lo que genera desigualdad y exclusión.

La logopedia es salud, es prevención, es dignidad. Su inclusión plena en el sistema sanitario, socio sanitario y educativo  noes solo una cuestión de justicia, sino una inversión en bienestar, autonomía y sostenibilidad social.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha subrayado el papel esencial de los profesionales de la logopedia en la prevención y rehabilitación en un mundo donde el envejecimiento y las enfermedades crónicas irán en aumento.

Es por todo lo expuesto la necesidad urgente que reclamamos los profesionales de la logopedia de reconocer su valor y garantizar que todas las personas —desde el nacimiento hasta el final de la vida— tengan acceso a una atención logopédica de calidad, universal y centrada en la persona.

 

Elena Aurrecoechea Mariscal

Logopeda colegiada 480039

 

miércoles, 11 de junio de 2025

Respirar, hablar, comer y sentir ; los pares craneales, nuestros nervios de cabecera.

 


Respirar, hablar, comer y sentir; los pares craneales, nuestros nervios de cabecera.

A menudo cuando alguien me pregunta qué hacemos exactamente los logopedas  en las unidades de neurorrehabilitación o  en nuestras consultas cuando atendemos a  personas con enfermedades neurodegenerativas, suelo responder que trabajamos con la voz, el lenguaje, la deglución…  pero realmente trabajamos con algo más profundo y menos conocido: el sistema nervioso.


En concreto, hay cinco nervios muy especiales que forman parte de lo que llamamos pares craneales, y que están directamente implicados en acciones tan cotidianas y tan importantes , como respirar, hablar, comer, tragar o sentir nuestra cara y boca. Son los pares craneales V, IX, X, XI y XII. Aunque parezcan solo letras y números, tienen un papel fundamental en nuestro día a día, y por eso hoy quiero contarte algo más sobre ellos.


Imagina que tienes doce cables que salen directamente del cerebro y se encargan de mandar y recibir señales a distintas partes de la cabeza, el cuello e incluso órganos más internos. Esos son los pares craneales. Cada uno tiene su nombre y su función, y muchos de ellos trabajan en equipo para que podamos, respirar correctamente,  hablar claramente, tragar sin atragantarnos, sentir, o saborear lo que comemos.


Cinco de estos nervios son especialmente relevantes para los logopedas, son esos compañeros invisibles responsables de todos nuestros gestos y funciones orales . Te los presento brevemente.


El nervio trigémino ( V): sentir y masticar

Este nervio es como un gran repartidor de sensaciones. Gracias a él, sentimos el tacto en la cara, los labios, los dientes y parte de la lengua. Pero además, activa los músculos que usamos para masticar. Cuando algo falla en el trigémino, puede aparecer dolor intenso en la cara o dificultad para mover la mandíbula. Los logopedas , ayudamos a recuperar esa movilidad y sensibilidad, con ejercicios que estimulan la zona orofacial y favorecen una mejor masticación.


El glosofaríngeo (IX): gusto y reflejo

Este nervio tiene un nombre largo, pero una función clara: recoger el gusto de la parte posterior de la lengua y participar en la acción de tragar. También está implicado en ese reflejo que todos conocemos cuando algo nos toca la garganta y sentimos que debemos toser o tragar. Cuando no funciona bien, la deglución se vuelve torpe o insegura. Aquí el trabajo del logopeda es clave: evaluamos cómo se traga y enseñamos maneras de hacerlo de forma más segura, evitando atragantamientos o molestias.


El vago (X): voz, deglución y respiración

El nervio vago es uno de los más interesantes. Recorre un largo camino desde el cerebro hasta el abdomen, y participa en funciones tan diversas como la voz, la deglución o el control de ciertos órganos internos. Si hay una lesión en este nervio, la persona puede tener una voz ronca, dificultad para tragar, o incluso alteraciones en la respiración al hablar. En esos casos, el logopeda propone ejercicios vocales, técnicas de protección de la vía aérea y pautas para adaptar la alimentación, buscando siempre preservar la seguridad y la dignidad del paciente.


El espinal (XI): postura y apoyo

Aunque este nervio no actúa directamente sobre la voz o la deglución, tiene un papel indirecto muy relevante. Inerva los músculos que mueven el cuello y los hombros, y una buena postura es esencial para hablar y tragar con eficacia. Cuando el nervio espinal está afectado, puede haber debilidad en esa zona, afectando la estabilidad de la cabeza y la coordinación de los movimientos. Desde logopedia, trabajamos en colaboración con otras disciplinas para mejorar la postura y facilitar así el trabajo vocal o deglutorio.


El hipogloso (XII): la lengua en acción

Y por último, el nervio hipogloso, responsable del movimiento de la lengua. Sin él, no podríamos articular bien las palabras ni empujar el alimento hacia la garganta al comer. Cuando este nervio no funciona correctamente, la lengua puede desviarse, estar débil o moverse con dificultad. En estos casos, el logopeda propone ejercicios específicos para fortalecerla y coordinar mejor sus movimientos, buscando que el habla sea más clara y que la deglución sea eficaz.


Cuando los nervios no responden… ahí estamos

Los logopedas trabajamos con personas que, por distintas razones —ictus, enfermedades neurológicas, cirugías, tumores— han perdido parte de la función de estos nervios. Nuestro trabajo es acompañarles en el camino de recuperar (o compensar) lo perdido, devolviendo seguridad al tragar, claridad al hablar y, muchas veces, la confianza al mirar a los demás y decir: “estoy mejor”.



Detrás de cada gesto cotidiano, hay un complejo engranaje neurológico que muchas veces pasa desapercibido. Pero cuando se rompe, entendemos su valor. Y ahí, en ese momento de fragilidad, nuestra intervención como logopedas cobra todo su sentido para


 ¿Te gustaría saber más sobre cómo evaluamos la deglución o en qué consiste una terapia vocal? Puedes escribirme o dejar un comentario. Me encantará seguir compartiendo contigo lo que hay detrás de este trabajo que tanto me gusta.

Disfagia, alteraciones orofaciales y salud oral: una relación clínica frecuentemente olvidada; el papel del logopeda en el ámbito sociosanitario.

En el ámbito de la geriatría, la neurología y la atención residencial, la disfagia y las enfermedades periodontales suelen abordarse como ...