martes, 27 de enero de 2026

“La vida solo puede ser comprendida hacia atrás; pero debe ser vivida hacia adelante.” Søren Kierkegaard

A veces, la vida nos golpea con situaciones que no esperábamos, decisiones ajenas que nos afectan, o momentos de tristeza que nos descolocan. En esos instantes, todo parece caótico y nos preguntamos: ¿por qué a mí? ¿por qué ahora? Lo que descubrimos, con el tiempo, es que cada experiencia tiene su lugar en nuestra historia. Todo lo que sentimos —alegría, pena, incertidumbre— forma parte de un entramado que solo mirando atrás podemos empezar a comprender. Y aun así, aunque lo entendamos después, la vida sigue adelante, y nos toca vivirla, paso a paso, con todo lo que trae. Dar sentido a lo que nos ocurre no significa encontrar respuestas fáciles ni que todo sea justo. Significa reconocer lo que sentimos, aprender de ello y decidir cómo seguir caminando. Incluso las dificultades, las pérdidas o los errores, pueden enseñarnos algo valioso sobre nosotros mismos, sobre lo que amamos y sobre lo que queremos para nuestro futuro. No podemos controlar todo ni evitar que duela. Pero sí podemos decidir cómo nos acompañamos en medio del dolor, cómo nos sostenemos a nosotros mismos y cómo seguimos adelante sin perder nuestra autenticidad. La vida no es lineal ni perfecta. Tiene curvas, aristas, momentos de claridad y momentos de confusión. Y aun así, vale la pena vivirla plenamente, con el corazón abierto y los ojos atentos, aprendiendo de cada experiencia y confiando en que, con el tiempo, todo cobra sentido. Elena Aurrecoechea Mariscal

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